Poemas eróticos (1999)

DEL MAR A LA LUNA
Mis senos cantan en tu espalda danzante,
tu voz, escribe, con su guiño, un beso,
mi profundidad de mujer navega en tus aguas
y tu azul picotea el nido de mi néctar.
Aprietas mi cintura y me hundo en tus mojadas playas,
me cuelo como caracola en los arrecifes de tu lengua,
eres caballito de mar trepada en mi mirada,
y enciendo las velas de tus ganas andadas.
El viento se hace brújula,
Porque tu piel dibuja, auroras en la luna
y encuentra una cometa en la punta de mis dedos
con una mariposa amarilla que nos lleva con ella.
VERTE
Te pulso en los instantes del sueño,
Amaso con tu lengua mi libertad
Y en el nocturno de la soledad,
Me lleno, de tus poemas mojados.
Se dilata tu arco iris,
Mis senos fraguan la sonata
Se me pega en el ombligo tu puerto
Y la estrategia de tus labios
Que me sabe sedienta
me… ahora
Me describes con tus manos
una promesa,
yo me acuesto en ella,
desnudo tu sudor sobre tu frente
se que arrullas mis ganas
y en el surco de tus ríos
cae mi aguacero.

TU BESO ME DESNUDA
Me pinto el rostro de azul
con el rosado de las flores
que se confunden con tu piel.
lanzo mi arco iris
y me descuelgo sobre tu ombligo,
armamos este amor de lo prohibido;
y no hay instancias
que reduzcan la miel
a tu sabor, goteante en mi boca;
aquí me quedo con todos los colores
cuando la noche empieza,
encuentro una cascada
y nado a tus caderas;
te amo con la piel del corazón
tu, como siempre
lo desnudas con un beso.
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SUBMARINO
En medio de las rosas y los roces
brechas visibles y escondidas,
se asoman a la ventana;
tus pezones florecen sus corales,
cuando me miras tendiéndome tus puentes,
el sol entra por las rendijas,
vuelvo a hundirme en tu vientre
y en las mareas de tu piel
soy de sal, soy de miel;
te veo más desnuda, cubierta de algas
me ves más liviana nadando a tu oscuridad;
las dos nos escondemos en una ola,
mi submarino tiene una pasajera
susurras en mi oído
yo no susurro
ahora me hundo toda.

SIN MAQUIAVELO
Es todo un orgasmo caminar estas calles
con tu nombre pegado en mi cintura,
si lo gritase quien podría evitar
desnudar mis suspiros,
descorrer mis sentidos,
volar entre los rascacielos,
robarle el verde del arco iris
comerme una begonia amarilla,
fundar una ciudad de poesías,
escurrir de los mares la distancia y poco de ese azul,
hacer una golosa para todas las edades,
ponerle fin a Maquiavelo,
quitar el miedo de los niños y las niñas de andar por ahí,
regalarle una flor a los desiertos,
acabar con los imperios,
despojar la propiedad privada de sentido,
y desarmar con pinceles la tristeza,
pero el escándalo, !ah ese tirano¡
le "robaría la reputación a mi madre"
la tuya, lloraría para siempre,
tu padre le armaría una cárcel a tus alas,
y ya, yo no podría
nadar en tu mirada
ni vería tu poética piel
vertida en mis esquinas,
pidiéndome otra vez, jadéame
con tu lengua de rimas
otra vez, amor mío apaga el frío
que viene de afuera.

Poemas ganadores premios Secretaria Distrital de Integración Social 2006/2009
Desde el molino (2006)
Este quijotesco corazón
rasgador de flores rojas y amarillas
aún, los desiertos
proscribe dos puntos,
nace en la cuenca de mis ojos
tu nombre ...
De madrugada pasan espadas ardientes,
el molino tiene el alma rota
y en la mirada
la luna flota
prendida de un barco de papel.
Se mojan hasta la muerte
los recuerdos,
las fronteras se cuelgan
de las orillas del dantesco escudo
sobre el que Sancho rema;
las horas se van escurriendo,
una partitura se balancea en las nubes
silbando la canción del regreso;
se evaporan los silencios
te veo en la otra orilla,
ya esta amaneciendo.
CINCEL DE ARENA (2008)
Roca cubierta de siglos,
enmienda de derrumbes tallados;
anacoreta de piedra, de pedazos de arena,
de metales heridos, de trozos de madera.
Los ojos, taladran las sobras,
las manos surcan abismos,
descubren distancias absortas,
lejanas
y en el bronce se aparean,
con la fuerza y con las alas de un buitre.
Tocar la hora,
agujerear el ahora,
ser la gruta, que se bebe despacio
burbujea al insomnio, mirando a la ventana
con una espina, metida en las ojeras.
El cincel se detiene
traspasa la recta,
mira el perfil y le sumerge las manos en la espalda;
la gubia convexa y cóncava
la mueca de un verso reteñido
y el afán del aire
respira
un poco de su miedo, entre carcajadas;
la lima, modela con nostalgias
la lanza que danza
en la carne, en la sangre
y en las guerras que rezan
a los amuletos con sus religiones.
Colgado de las arandelas del sol
crepita el horno,
los transeúntes contienen las respiración
se seca la arcilla,
y la contradicción
escurre la cera del molde que reposa
como un felino.
De Policleto a Leonardo
las simetrías labran el agua
y los músculos dormidos reparan
la conciencia paralela
de la piel vagabunda y sedente, de la rebeca;
deseo entre dudas y certezas
que en la ultima vértebra lumbar
es el pozo, en que ella, se baña.
El eco del martillo deja entrar la luz
que traga partituras de huesos y tendones
y un giro de desiertos beduinos
afuera
sus hambres atracan;
con el trépano de quejas perplejas
se arañan la piel
quienes miran
otra roca,
roca y obra
obra.

EVIDENCIAS (2009)
En la rutina del ajedrecista
calcula
las boronas en la mesa,
las sábanas frías que arañan pedazos de hace días,
y las desveladas velas
que rezaron cadáveres.
Afuera camina búsquedas
desliza mariposas salpicadas de trozos amarillos
y se arropa del frío con la luna.
Los ojos de tanto mirar los días
amasan heridas
y encuentran el eco de la sonrisa que los sigue
andando por ahí.
Se tragan sus bocas agitando el aire,
despedazan rumores sobre los rincones
y se entregan para todos los días
con las manos cerradas y los ojos abiertos.
El ángulo gira en la repisa de las fotografías,
es la obra que alberga el índice
de capítulos que no olvidan
aún los afanes dormidos de un hilo
y la tinta seca;
en el primer párrafo describen trozos
de una denuncia por los que ya no están,
pegan la firma de los otros,
y del perdón al olvido
escupen los gusanos;
en el último párrafo,
de frente cabalgan la aventura que ayer fue lo primero
y vuelven con las alas abiertas
para desenterrar
la tierra y el pueblo que los nació y los vio huir;
tierra de los huesos debajo de las cercas,
al lado de los filos,
que van borrando de los caminos huellas
y luego a los caminos;
tierra de frutos minados,
de códigos de barras, de fechas de la resolución reciente
con todos sus prohibidos.
Aquí desplazados ellos, ellas
de la mano siguen las evidencias y su decisión
de escribir en la piel de todas las memorias,
por nuestros muertos ni silencios, ni rezos
no vasta rezar, ya no
aún las sepulturas
no nos basta rezar.
MARIA VICTORIA CÓRDOBA
Contactate con la autora: victoriapoesia@hotmail.com

